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Guías de viaje

Qué ver en el norte de Marruecos

Tánger, Asilah, Tetuán, Chefchaouen, Fez y Volubilis: los lugares imprescindibles del norte de Marruecos y cómo combinarlos en una ruta.

Publicado el 22 de octubre de 2026

Patio azul con plantas en la medina de Chefchaouen

El norte de Marruecos es la puerta de entrada al país para muchos viajeros: está a apenas una hora de ferry de la península. Y, sin embargo, es una de sus zonas más sorprendentes: ciudades blancas junto al mar, pueblos azules en la montaña y la medina de Fez, una de las más antiguas del mundo islámico.

Tánger

Ciudad de mezcla y de paso entre dos continentes, Tánger ha inspirado a escritores y pintores durante más de un siglo. Merece la pena pasear por su medina y su kasbah, asomarse al Estrecho desde sus miradores y acercarse al cabo Espartel, donde se juntan el Mediterráneo y el Atlántico, y a las cuevas de Hércules.

Asilah

A menos de una hora de Tánger por la costa atlántica, Asilah es una pequeña ciudad de casas blancas y azules dentro de sus murallas. Sus paredes se llenan de murales y su ritmo tranquilo la hace perfecta para una parada sin prisas, con puestas de sol sobre el océano.

Tetuán

Su medina, declarada Patrimonio de la Humanidad, es una de las más auténticas y menos turísticas del país, con una fuerte huella andalusí. Es un buen lugar para ver la vida cotidiana de una medina sin multitudes.

Chefchaouen

En plena montaña del Rif, Chefchaouen es famosa por sus calles pintadas de azul. Es uno de los lugares más fotogénicos de Marruecos, pero también un pueblo para caminar despacio: subir al mirador de la antigua mezquita española al atardecer, refrescarse en el manantial de Ras el Maa o hacer senderismo por los alrededores.

Fez

Fez el-Bali, la medina antigua de Fez, es Patrimonio de la Humanidad y uno de los mayores conjuntos urbanos peatonales del mundo: un laberinto de miles de callejuelas donde los burros siguen cargando las mercancías. Imprescindibles: las curtidurías de Chouara, con sus pozas de colores; la universidad de Al Qarawiyyin, una de las más antiguas del mundo; y sus madrasas, fuentes y zocos de artesanos.

En la medina de Fez es fácil perderse, así que es muy recomendable visitarla con un guía.

Volubilis, Mulay Idrís y Mequinez

Muy cerca de Fez están las ruinas romanas de Volubilis, también Patrimonio de la Humanidad, con mosaicos que se conservan en su sitio original. Al lado se encuentra Mulay Idrís, ciudad santa encaramada a una colina, y a poca distancia Mequinez (Meknes), la ciudad imperial de las grandes puertas y murallas.

Cómo combinarlo en una ruta

Una ruta por el norte suele empezar en Tánger, seguir por la costa hasta Asilah, subir a la montaña hasta Chefchaouen y terminar en Fez, con una excursión a Volubilis y Mequinez. En unos 7 u 8 días se puede recorrer sin prisas. Y si tienes más tiempo, desde Fez se puede continuar hacia el sur hasta el desierto de Merzouga.

La primavera y el otoño son las mejores épocas, aunque el norte es también una buena opción en verano. Tienes más información en nuestra guía sobre la mejor época para viajar a Marruecos.

¿Te gustaría hacer esta ruta? Mira nuestros viajes a Marruecos o escríbenos y la diseñamos contigo.

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